Lucha de poder y torcedura de brazos en la China Comunista

Conozco de cerca el trabajo de Hu Jintao. Llegué a Beijing el año en que fue nombrado presidente de China, estudié chino y política china en su 1er quinquenio, y trabajé como corresponsal del Diario El Comercio en su 2do quinquenio. Aquí hay mucho por contar.🧵 de Seda.

Quizás él ya no lo recuerda. Pero accedió a darme una entrevista por escrito antes de viajar al Perú en el 2008 para la Cumbre de APEC. Respondió todas las preguntas, no hubo censura y solo pidió que no recortáramos ni editáramos sus respuestas en la edición impresa del diario.

Nunca antes (tampoco después de Hu) un líder chino había dado una entrevista a un medio peruano. Tuvo que ver la coyuntura. Aún se respiraba una ligera apertura por los JJOO de Beijing 2008 que flexibilizó la postura china ante los medios extranjeros.

Cuando Hu Jintao llegó al poder, los medios en inglés titularon las portadas con “Who is Hu?”. Se sabía que había sido designado por Deng Xiaoping para suceder a Jiang Zemin. Lo que no se sabía era que Hu había construido su propio liderazgo en la Liga de la Juventud Comunista.

Por entonces, el acceso al poder era controlado por distintos frentes. Viejos militantes de la 1ra y 2da generación de líderes chinos así como sus herederos políticos estaban repartidos en puestos claves del partido, el ejército y el estado. Ya existían tendencias en el PCCh.

Los cambios introducidos por Deng Xiaoping con el proceso de Reforma y Apertura en los 80s dividió al partido entre liberales y conservadores. Además, la 3ra generación liderada por Jiang Zemin estaba construyendo el clan de Shanghai con el apoyo de empresarios.

Los únicos que no tenían problemas de acceso al poder eran los “Príncipes rojos”. Este es el nombre que reciben los descendientes de los altos dirigentes, muchos de los cuales acompañaron a Mao y después a Deng. Aunque la mayoría se decantó por el comercio que los enriqueció.

Este es el escenario que enfrentó Hu Jintao cuando asumió el cargo de Secretario del PCCh en el 2002. Sin la designación de Deng y el apoyo de una antigua facción hubiese sido imposible para el hijo de una familia humilde y sin conexiones en el partido coronarse como número 1.

Pero Hu Jintao nunca estuvo solo en el trono. Respetó el concepto de liderazgo colectivo que había establecido Deng, formó un binomio con el primer ministro Wen Jiabao y gobernó en alianza con frentes, grupos, facciones y clanes del PCCh.

Lo que Hu nunca pudo fue llevar a cabo un liderazgo real. No tenía suficientes credenciales y el clan de Beijing que se sostenía en La Liga recién estaba naciendo. Esto se evidenció cuando Jiang Zemin recién le entregó en el 2004, el control de la Comisión Militar Central.

La Liga se había convertido en una institución de caza talentos entre los jóvenes chinos sin conexiones pero que destacaban por su capacidad, los cuales aspiraban un lugar en el partido. Hu Jintao fue Secretario General de la Liga en 1984, así como después Li Keqiang y Hu Chunhua.

Hu Jintao heredó un partido repartido en la toma de decisiones que lo llevó a perseguir el consenso, lleno de caos y corrupción, sobre el cual no ejerció un verdadero control. No tenía armas para enfrentar al partido desde adentro a pesar del crecimiento de su propio clan.

Tampoco logró colocar a Li Keqiang, la carta del clan de Beijing, como su sucesor, ni posicionar a Hu Chunhua (el pequeño Hu) dentro del Comité Permanente del Politburó que aseguraría su ascenso. El episodio de su salida de la sala en el XX Congreso atrajo los reflectores.

Más allá de los motivos por los cuales salió escoltado de la sala, existe una carga simbólica en su partida. Xi Jinping no solo se alza con las tres riendas del poder (partido, ejército, estado) sino que además ha reducido la participación de los clanes, aniquilando el consenso.

Xi llegó al poder a través de una alianza con los clanes de Shanghai y Beiijng, y el apoyo de otros grupos, facciones y frentes. Ahora, los dos clanes están descabezados. Jiang Zemin no estuvo presente por edad avanzada, y ya sabemos (o no sabemos) lo que sucedió con Hu Jintao.

Hoy en la cúspide, el clan Xi merece otro post. Solo adelantaré que la salida de Hu Jintao frente a todos nosotros me recordó un viejo refrán que se aplica en la política china:  “Matar a la gallina para asustar al mono”.

Escrito por Patricia Castro @chinaes1planeta

Publicado por Panama Times PTY

Periodistas y comunicadores.

A %d blogueros les gusta esto: